Imprimir Correo

2005 02 07 Los papeles de Salamanca por Carlos Alcalde

¿Quién ha perdido los papeles?

 

Carlos Alcalde Martín-Calero*

Archivero

 

"La ciencia que se aparte de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia."  (M. T. Cicerón)

 

A estas alturas, intentar reconducir el debate sobre el Archivo de Salamanca a su cauce se me antoja una ardua tarea, máxime cuando nunca se ha mantenido en términos técnicos, sino más bien en arrebatos políticos que han utilizado argumentos pseudoarchivísticos para intentar llevarse la gallina a su corral. Pocas son las opiniones de archiveros independientes difundidas en los medios de comunicación y escasa su presencia en la Comisión de Expertos, compuesta mayoritariamente por historiadores y juristas. Historiadores de muy reconocido prestigio y a quienes admiro y respeto, pero hay que reconocer que los historiadores no son especialistas en archivos ni en archivística, sino usuarios de ellos. Es como si para sanar una enfermedad se pidiera la solución al paciente.

El debate debería haber comenzado en torno al propio concepto de archivo del que deriva el principio de procedencia, único principio archivístico universalmente reconocido. El Consejo Internacional de Archivos define a éstos como el conjunto de documentos producidos y recibidos por una persona u organismo en el ejercicio de las actividades que le son propias. La legislación española, introduce la novedad de que un archivo puede estar constituido por la agrupación de varios de esos conjuntos de documentos. Es decir, un archivo es la reunión de los documentos que reflejan la actividad de una o varias entidades. Esto es muy importante porque diferencia un archivo de lo que son otros centros documentales como por ejemplo las bibliotecas. Por lo tanto,  un archivo no es una colección de documentos reunidos por las razones que sean, sino que los documentos que contiene se han creado en un proceso natural, de forma paralela y necesaria a la actividad del organismo, formando lo que se llama un conjunto documental. En ocasiones, a los archivos se les agregan fondos procedentes de otros organismos, pero siempre en el curso de un proceso natural.

La polémica se ha centrado en la supuesta unidad del archivo. En términos científicos, esta polémica parte de una premisa falsa, porque no existe tal unidad. De acuerdo con lo expresado en el párrafo anterior, para que hubiera unidad del archivo sería necesario un único productor. Para determinar el productor de los documentos del Archivo de Salamanca repasaremos someramente su contenido. La documentación de este centro la podemos clasificar en tres grupos: la procedente de la Delegación Especial para la Recuperación de Documentos; un segundo grupo lo forman los documentos del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo;  y el tercero lo constituye los documentos agregados o adquiridos de procedencias diversas.

En los dos primeros grupos se sitúa la documentación que es objeto de reclamación. Aplicando el principio de procedencia, se podría pensar que esos documentos, han sido recibidos por esos organismos en el ejercicio de sus competencias y deberían conservarse unidos como testimonio de esa actividad. Podría ser, pero no es así. Los documentos de archivo sólo salen de sus depósitos en un proceso natural al transferirse de un centro a otro del mismo sistema y, excepcionalmente, por otras causas. Si esto sucede, una vez cumplida esa misión excepcional, deben ser reintegrados a su origen. Es lo que ocurre, por ejemplo, con las exposiciones de documentos o cuando la Administración de Justicia reclama un documento como prueba a otra Administración: una vez concluido el procedimiento, devuelve los documentos a su titular. Al incautarse los documentos del Archivo de la Guerra Civil, se rompió el principio de procedencia y no devolverlos a sus titulares o a sus sucesores significa el mantenimiento de esa anomalía en la continuidad de la custodia documental que es, en definitiva, lo que proporciona seguridad jurídica a los actos de la Administración. Sienta un mal precedente.

Ninguno de estos argumentos parece haber sido tenido en cuenta por la Comisión de Expertos. Su propuesta es una solución salomónica al margen de la archivística. Propone, en razón de quién sabe qué privilegio, que se devuelvan únicamente los documentos originales requeridos por la Generalitat de Cataluña y que no se atienda ninguna otra reclamación, sin aportar ningún razonamiento técnico más que el interés en mantener en Salamanca un centro de referencia para el estudio de la Guerra Civil Española y una supuesta unidad de archivo que no se ve rota en el caso de los papeles catalanes, pero sí en el resto. La misma propuesta de crear un archivo temático es una solución antiarchivística: los documentos deben conservarse en los organismos que los han producido, porque son el testimonio, la prueba fehaciente, de su actividad. Los documentos de archivo no tienen valor fuera del contexto de su producción. Sólo cuando un organismo desaparece, los documentos se agregan a otro archivo o, como lamentablemente ocurre en muchas ocasiones, desaparecen también.

No sé en función de qué intereses, ni de quién, se está intentando esta defensa numantina, pero por una vez nuestros gobernantes deberían mirarse el ombligo, que no es otra cosa que contemplar la situación de nuestros archivos, empezando por el Archivo Municipal de Salamanca, siguiendo por los Archivos cuya gestión corresponde a la Junta de Castilla y León y también gran parte de los archivos municipales y eclesiásticos, ¿de qué personal, instalaciones, medios de difusión de sus fondos, disponen? La situación de los archivos en nuestra región es lamentable, salvo muy honrosas excepciones. No estaría mal que esta ocasión sirviera para prestarles un poco de atención. Si así fuera, habría merecido la pena gastar tanta energía con un archivo que no es tal técnicamente hablando y que tampoco patrimonio exclusivo de los castellanoleoneses.

Y no se preocupen ustedes, que el análisis científico no es un arma para contribuir a desmontar la estructura territorial del Estado.

 

*Carlos Alcalde  Martín-Calero es Archivero de la Diputación Provincial de Valladolid

 

 

 

 

Última actualización ( Martes, 10 de Julio de 2012 07:22 )
 
Copyright © 2018 Open Source Matters. Todos los derechos reservados.
Joomla! es software libre publicado bajo la licencia GNU/GPL.